Comercio exterior para empresas y emprendedores: gasto o inversión estratégica?
En un contexto económico competitivo, incorporar el comercio exterior como herramienta de crecimiento es una decisión estratégica para pymes y emprendedores.
Invertir para crecer. Importar para Exportar. ¿Por qué hoy importar Bienes de Capital puede ser una decisión estratégica para la Argentina? En un contexto económico marcado por la necesidad de recuperar competitividad en el mercado interno, aumentar exportaciones y mejorar la productividad, la im...
Invertir para crecer. Importar para Exportar. ¿Por qué hoy importar Bienes de Capital puede ser una decisión estratégica para la Argentina? En un contexto económico marcado por la necesidad de recuperar competitividad en el mercado interno, aumentar exportaciones y mejorar la productividad, la importación de Bienes de Capital (BK) e insumos destinados a la producción vuelve a ocupar un lugar central dentro de la estrategia de crecimiento de las empresas argentinas. Durante años, la discusión sobre las importaciones estuvo enfocada casi exclusivamente en su impacto sobre las reservas o la balanza comercial. Sin embargo, existe otra mirada —más productiva y estratégica— que merece ser puesta sobre la mesa: no todas las importaciones representan una salida de divisas improductiva. Por el contrario, muchas de ellas constituyen inversiones capaces de generar producción, empleo, exportaciones y mayor recaudación futura. La incorporación de tecnología, maquinaria moderna, automatización e insumos de mejor calidad permite producir más, mejor y a menores costos. Y eso, en una economía que necesita aumentar su eficiencia estructural, no debería verse como un problema, sino como parte de la solución. El dólar y la oportunidad de inversión productiva La actual relación cambiaria abre una ventana de oportunidad para las empresas que buscan modernizar sus procesos productivos. Más allá de las fluctuaciones coyunturales del tipo de cambio, lo cierto es que muchas industrias argentinas trabajan hoy con equipamiento obsoleto, altos costos operativos y baja productividad relativa frente a competidores internacionales. En ese escenario, incorporar maquinaria más eficiente o insumos de mayor calidad puede generar mejoras inmediatas en: costos unitarios de producción; calidad final del producto; reducción de desperdicios; velocidad y capacidad de producción; eficiencia energética; competitividad exportadora. En otras palabras: muchos Bienes de Capital “se pagan solos”. No solamente por el ahorro operativo que generan, sino también porque permiten acceder a nuevos mercados, ampliar capacidad exportadora y aumentar márgenes de rentabilidad. Cuando una empresa logra producir con estándares internacionales y costos más competitivos, deja de depender exclusivamente del mercado interno y puede comenzar a competir —al menos en determinados nichos— en mercados externos. La falsa dicotomía entre importar y producir Existe todavía cierta visión que enfrenta la idea de “importar” con la de “desarrollar industria nacional”. Sin embargo, en numerosos sectores productivos modernos, importar tecnología es precisamente la condición necesaria para fortalecer la producción local. Los países que más exportan valor agregado suelen ser, también, grandes importadores de tecnología, maquinaria e insumos estratégicos. La clave no está en impedir importaciones, sino en diferenciar claramente cuáles generan consumo improductivo y cuáles generan capacidad productiva futura. No es lo mismo importar bienes terminados para consumo masivo, que importar: centros de mecanizado; robots industriales; líneas automatizadas; equipamiento logístico; tecnología para control de calidad; insumos de precisión; componentes industriales estratégicos. En estos casos, la importación actúa como multiplicador de productividad. Un posible régimen especial para Bienes de Capital orientados a exportación Frente a este escenario, podría resultar conveniente analizar la creación de un régimen especial de importación para Bienes de Capital destinados a proyectos de expansión exportadora. La idea podría inspirarse —aunque no replicarse exactamente— en la lógica de la Importación Temporal. Es decir, permitir el ingreso de determinados BK con exención de Derechos de Importación y otros tributos aduaneros, siempre que la empresa asuma compromisos concretos vinculados a: incremento de capacidad productiva; generación de exportaciones; apertura de nuevos mercados externos; incorporación de valor agregado nacional; sostenimiento o incremento del empleo formal. El régimen podría establecer un período de evaluación de, por ejemplo, tres años, durante el cual la empresa debería acreditar objetivos mínimos de exportación o crecimiento productivo. No se trataría de una liberalización indiscriminada, sino de una política de estímulo selectiva, enfocada en inversiones con impacto real sobre la competitividad argentina. Competir en el mundo requiere productividad Argentina posee talento técnico, capacidad industrial y recursos productivos. Sin embargo, muchas veces pierde competitividad por problemas estructurales vinculados a: baja escala; costos logísticos; presión tributaria; financiamiento insuficiente; atraso tecnológico. En ese contexto, la modernización productiva deja de ser una opción para convertirse en una necesidad. Pretender competir internacionalmente utilizando equipamiento desactualizado, procesos ineficientes o tecnologías de hace décadas resulta prácticamente imposible frente a economías que reinvierten permanentemente en innovación y productividad. Por eso, facilitar la importación inteligente de Bienes de Capital no debería interpretarse como una amenaza para la industria nacional, sino como una herramienta para fortalecerla. Exportar más para depender menos La Argentina necesita generar más exportaciones genuinas, diversificar mercados y aumentar el ingreso de divisas sostenibles. Y para exportar más, primero debe producir mejor. La incorporación de tecnología y equipamiento moderno puede convertirse en uno de los motores más importantes para mejorar competitividad sistémica, especialmente en sectores industriales, economías regionales, agroindustria, manufacturas especializadas y servicios tecnológicos asociados a la producción. En definitiva, muchas veces la mejor forma de cuidar las divisas no es restringiendo toda importación, sino promoviendo aquellas que permitan generar muchas más en el futuro. Alejandro R. Gutierrez Despachante de Aduana Consultor en Negocios Internacionales.
En un contexto económico competitivo, incorporar el comercio exterior como herramienta de crecimiento es una decisión estratégica para pymes y emprendedores.